Al final de la ética
cuando quedas
desnudo ante tu alma
sin velos encubridores
ni perfumes que enmascaran
Solo ante ese espejo
que refleja lo que hay
sin ninguna comparsa
y no valen las risas embaucadoras
en travesuras seductoras
ni las lágrimas apenadoras
para hacer
menos tenso y más leve la ocasión
.
Al final de la ética
cuando la razón dictamina
poniendo sanciones
y no se escapa ni el tato
que corre mucho
pero no le vale de nada
ante esa gran sombra
del Alma, el Corazón y la Razón
.
25/8/09
Nota: La imagen fue tomada de internet.
Cuando uno se encuentra solo ante su propia conciencia no valen ni disculpas, ni engaños, ahí solo vale acatar lo que dictamine, o ser mala persona. Javier