
Después de toda una vida
-dando tumbos-
en aquella asignatura
que no dejaba pasar de curso
ya pasado el examen
de aquellos olvidos
en vista atrás atrapando recuerdos
y otros que revolotean por el papel
que no consiento que se posen
y creo que por respeto no lo hacen
descargando peso consienten aflorar
a aquel corazón roto arrancado de cuajo
entre lágrimas que no sabían llorar
y lo hacían para adentro
de desconsuelo y no en rabia
en el improvisado asiento trasero
y deslumbrado en el frio
por curiosos vigilantes del orden
en esa luz que recorría mi cuerpo
y mis ojos cansados de tristeza
-dando mis primeros tumbos-
a un al lado de mis verdes en luna
buscando refugio -no respiraba-
ahogado en las angustias
de aquella maldita noche eterna
Y amaneciendo sin esas mis luces al lado
que eran mi vida y viéndoles de lejos
entrar al colegio a aprender
como todos los días pero sin mí
Y arrancados de mis manos
por un capricho egoísta
-Y a dar tumbos- en esa espiral
entre agujeros negros sin fondo
y cimas que tocan los cielos
esos que después de dejarse tocar se caen
entre desilusiones e ilusiones sin ritmos
desboques y agotamientos
en esos desequilibrios
de funambulista sin alambre
que si se tambalea para un lado
está a punto de caer
y si para el otro
como a merced de los vientos
en permanente incertidumbre
sin saber el que ni porque
y lo que pasara
sin ningún dominio de la situación
-Dando tumbos-
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18/8/09
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Para vosotros, Joaquín y Marcos, porque después de muchos años –he pensado que os lo merecéis y yo también, nos lo merecemos-. La vida nos ha rodado así. Para mí también ha sido contra mi voluntad.
Nunca sabré como hubiera sido de otra manera.
De todas formas os pido disculpas por lo que haya hecho mal. De veras que lo siento mucho. Javier
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Nota: La imagen fue tomada de internet.
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