
¿Si desde el alba
abriera los ojos a la mañana
y a las puertas de mi alma,
me mirara al espejo,
me dijera un qué tal
y me sorprendiera a mí mismo
con un te quiero?
¿Si abiertos los ojos a la mañana
atusándome y preparándome
para la brega diaria,
fuera canturreando
un rosario de te quieros
para que se los quede el viento?
¿Si los ojos de la mañana
cuando se la va ganando
a cada paso que se da
van sembrando te quieros y cariños?
a esos ojos que miran
a esos ojos que esperan
a esos ojos que pasan
y no les ha cambiado nada la vida
¡Si los ojos del mañana¡
en alba agradecida
lanzaran te quieros
y canturrearan para que en susurros
se los llevara el viento
y sembraran cambios de vida!
Agradecidos nos acordaríamos
de aquella mañana al alba
que nos dijimos… un “te quiero”
2/2/11
Este poema lo escribo por y para mi hijo Joaquin, porque es sangre de mi sangre, carne de mi carne y es un trozo de mi Alma. Es lo que más he querido y quiero en esta vida. A Marcos es muy probable que me le cambiaran en la incubadora, Javier
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