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Muñecos de trapo...
con un corazón
que no les cabe
en el regazo,
-de retales-
hechos con mimo
para los niños,
compañeros de sueños
y de juegos...
-repletos de cariño-,
alma de gorrión
-plena de libertad-
en su interior.
Soportando
la desidia del tiempo
en un cajón,
y esperando
que algún día
les rescate
del olvido...
algún atrevido.
12-03-07
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Este poema surge por aquellos muñecos de trapo de hace 40-50 y más años que se estilaban en España antes de que la industria sacara masivamente esos de plástico -barbis, etc- eran más entrañables los hechos por los artesanos-. Hoy se les tiene olvidados...en un cajón, en los baúles (del olvido) en un desván. Qué lástima.
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