Camina, camina...
camina el Gigante,
cansado, mortecino,
hacia el cementerio
de los elefantes.
Atrás queda
toda una vida:
Largas caminatas...
- en fila india -
dirigiendo la manada,
en busca de
manutención y el agua.
Cuántas veces,
“ vigilante“
del juego de los infantes.
Y otras, en defensa
contra las alimañas,
enseñando a
proteger la retaguardia
-al corro de la patata-
Sabedor de tu destino,
tomando la decisión
más adecuada,
-te encaminas-
hacia la que será,
tu última morada.
Decisión sólo
reservada a
los más Grandes.
Camina, camina...
camina “Gigante”
cansado, mortecino,
-en tu último viaje-
hacia el cementerio
de los elefantes.
Publicado el 19 de marzo de 2007
Mi niñez y adolescencia transcurrieron entre películas de Tarzán y extraje una leyenda de que los elefantes viejos cuando iban a morir se retiraban hacia su cementerio para no ser una carga para la manada.
Tenemos tareas que cumplir en la vida, entre ellas la educación y protección de la prole, las cumplimos y en mi caso me voy retirando de ese proteccionismo porque cada día pienso que es menos necesario y cuando sea mayor me retiraré a la sierra o a una residencia de ancianos para no molestar.
Siempre me ha gustado comparar animales con humanos, al fin y al cabo somos animales, hago metáforas alegóricas de nuestros comportamientos. Los elefantes, para defenderse y proteger a sus crías de los depredadores (los leones), hacen un círculo de espaldas que es su parte más débil y en el centro se ponen las crías. Aquí en España los niños juegan al corro de la patata, que consiste en ponerse en círculo cogidos de la mano girando y cantando. Y hago un símil con los elefantes.
También este poema tiene influencia de documentales que he visto de elefantes. En España hay dos canales estatales y la cadena de menos importancia y audiencia se dedica más a lo cultural y todos los días después de comer echan documentales de animales. Los suelo ver.
Tenemos tareas que cumplir en la vida, entre ellas la educación y protección de la prole, las cumplimos y en mi caso me voy retirando de ese proteccionismo porque cada día pienso que es menos necesario y cuando sea mayor me retiraré a la sierra o a una residencia de ancianos para no molestar.
Siempre me ha gustado comparar animales con humanos, al fin y al cabo somos animales, hago metáforas alegóricas de nuestros comportamientos. Los elefantes, para defenderse y proteger a sus crías de los depredadores (los leones), hacen un círculo de espaldas que es su parte más débil y en el centro se ponen las crías. Aquí en España los niños juegan al corro de la patata, que consiste en ponerse en círculo cogidos de la mano girando y cantando. Y hago un símil con los elefantes.
También este poema tiene influencia de documentales que he visto de elefantes. En España hay dos canales estatales y la cadena de menos importancia y audiencia se dedica más a lo cultural y todos los días después de comer echan documentales de animales. Los suelo ver.