
Enamoras al espejo
que devuelve esa tu mirada
en esos reflejos deslumbrados
buscándote para gustarte
y te sientes bien…
brindándote a esos ojos
perplejos y deseosos que se entregan
ante la reina de la noche
que ensimismada
ajena y en sus alturas
prisionera de su palacio
de su séquito y de sus dominios
en el tambaleo de sus propias rejas
que bailan como en alucine
se escapa, y baja de las alturas –de vértigo-
asustada en su propio susto
a tierra firme…simplemente a divertirse
sin gustar al espejo
ni enamorar ojos
Olvidada de sueños y deseos
que siempre despiertan en realidades
en esa naturalidad
que sin seducir al espejo
se enamora a sí misma
sin importarle ni nada ni nadie
y se siente libre de su vanidad
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12/8/09
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Todas las mujeres que he conocido, tienen dias especiales "vanidosos" en los cuales les gusta -gustarse- y ofrecerse lo más guapisimas posibles para los demás. Cuando bajan de sus alturas "creo que se liberan", se quitan un peso de encima "y disfrutan más".
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Este poema surge por Patricia una mujer dominicana muy simpática y salerosa (tiene tres locales de hostelería – uno de ellos de noche-. Y es muy coquetona y se mira mucho al espejo –PARA GUSTARSE- Es muy cariñosa con todo el mundo –cosa que le viene estupendamente para su negocio. Javier
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Nota: La imagen fue tomada de internet
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