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¡Ése es mi viejo!
Ese hombre que está sentado en la plaza,
de bastón de palo y puño de plata,
el sombrero negro y clara alma,
el de la turbia mirada
y voz gastada,
el de las manos temblorosas
y espesas canas,
el de la cara arrugada
y profundas huellas,
-agotado por la vida-
cruel y desgarrada,
que largo cautiverio
-cuarenta años-
al lado de la tierra.
Sufrir fue notable en él,
alegrías pocas y contadas,
tristezas muchas y no deseadas;
trabajar sin descanso,
para no llegar a nada.
¡Sólo a oír!
Polvo eres... y en polvo te has de convertir,
ese hombre que está sentado en la plaza
¡ ése es mi viejo!
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GRACIAS a mi hijo Joaquín por dedicarme esta poesía por mi cuarenta cumpleaños.
Él sí que sabe.
Publicado el jueves 15 de marzo de 2007
Anotado el 8 de enero de 2009
...y SABE, VAYA QUE SABE...porque me lo lleva "demostrando" hace muchos años
y cómo me gusta que me diga "mi viejo" -por éso- "porque soy su padre" ése que le dio el biberón y...
sí, sentado en la plaza..."de la vida", siempre esperándole...
...de plata (más quisiera yo)
sí...!de clara alma!
...y se me nubla la vista
sí -mis manos tiemblan- pero siguen...
y una boina de nieve
...arrugas de tanto mirar
caminando impenitente
!Ay, la vida!
Menos mal que -alguna alegría también- !Resistiré!
Éso sí, pero cuando he llegado...
...Seguiré oyendo...bueno, si no me quedo sordo y entonces "leeré los labios"
Acuérdate...también "del polvo venimos" ¿o no?
¡Claro que soy "tu viejo"! y TE PERSEGUIRÉ
.
martes, 17 de marzo de 2009
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